4 señales que pueden estar afectando la comunicación de tu marca.

Es común escuchar en nuestro día a día los comentarios de personas que dicen no tener claridad sobre cómo ejecutar sus estrategias de comunicación empresarial. 

La angustia los lleva a ser impulsivos frente a la necesidad de obtener resultados y terminan por estancarse en un limbo de insatisfacción. Y aunque no lo creas, estas emociones se convierten en un reflejo en todos los canales de comunicación y de ahí llega la gran pregunta: ¿porqué no estoy obteniendo los resultados que espero?.

Y como sabemos lo que se siente estar en esa situación, hoy queremos compartirte esta guía que te permitirá identificar las 4 señales que pueden estar afectando la comunicación de tu marca. 

1- IMÁGEN ÁNTES QUE CORAZÓN

Una imagen vale más que mil palabras, pero un corazón repleto de valores es una joya valiosa imposible de superar. 

Y es que olvidamos que para que los clientes se sientan identificados con nuestra marca y la hagan parte de su vida, el logo sería tan solo el resultado de un conjunto de características y atributos esenciales que contiene la marca y que son imprescindibles a tener en cuenta para conectar.

Si quieres tener una idea si la imagen que tienes actualmente cumple con éstos parámetros, responde estas preguntas :

¿Mi logo es el resultado de un proceso de investigación en base a las necesidades de mi cliente?

¿Mi logo transmite los valores de mi empresa?

¿Mi logo es comunicable, usable y adaptable a las nuevas necesidades del entorno?

¿Mi logo representa lo que es actualmente mi marca?

¿Tengo una identidad visual coherente en todos los canales de comunicación?

De seguro que si has respondido con total sinceridad, te ha quedado cierta duda frente a lo que estás reflejando con tu marca. Y si no es así, ¡enhorabuena! has dado los primeros pasos con solidez y seguridad para la correcta comunicación de tu marca.. 

2- PROPUESTA VALOR EN BASE A LA COMPARACIÓN

Se te hace común escuchar frases como: “el mejor”, “el más barato”, “el más grande”. Pues entonces es muy probable que el principio de construcción de esa marca haya sido la comparación, a menos de que sean características demostrables y relevantes para el público objetivo.

Y es que la propuesta valor es la esencia que engloba el beneficio principal de tu marca, que la hace única frente a su entorno y le permite generar conexiones genuinas. De ahí parte la construcción de su universo de propósitos y las estrategias de comunicación de la marca.  

Si no cuentas con una, entonces te convertirás en un ente vacío más, navegando en un mar saturado de información en el que no logrará ser relevante porque no aportará de manera significativa. Y hay que tener en cuenta que el mar es diverso en especies y está repleto de tiburones. 

3- PIENSAS QUE TU CLIENTE “ES TODO EL MUNDO”

Imagina que te vas de pesca y sin pensarlo, lanzas anzuelos al azar esperando haber que pica. Y es muy probable que alcances a tener uno que otro pez, pero de seguro no serán los que realmente necesitas. 

Conocer y entender a tu cliente es un arte que amerita tiempo e investigación y resulta esencial para cualquier proceso estratégico, pues existen diferentes variables que pueden influir en el proceso de compra.

Por eso, tómate el tiempo de descubrir a quién realmente deseas dirigirte, cuales son sus hábitos de consumo, intereses, comportamientos, etc; pero  lo más importante: piensa de qué manera contribuirás al mejoramiento de su vida a través de tus productos o servicios, pues las relaciones con intereses cuyo único objetivo es transaccional, hace mucho tiempo quedaron atrás. 

Y ojo con este punto: evita el riesgo de “suponer” que ya los conoces, pues si no cuentas con información verídica, puede representar un enorme riesgo para las futuras decisiones empresariales. 

4- NO TIENES COHERENCIA EN LA COMUNICACIÓN

¿Dices que elaboras tus productos con amor pero no valoras a las personas que hacen parte de su proceso?.

La coherencia significa ser consecuente con lo que la marca propone, es decir, si tu propuesta valor se basa en el compromiso social y apoyo a comunidades, cualquier acción contradictoria podría ser perjudicial para la percepción de la marca. Y no solo hablamos en términos de identidad, sino también de cultura organizacional, producto y entorno. 

Date a la tarea de evaluar si las acciones que ejecutas son las correctas, pues en eras modernas donde la información viaja a velocidades inimaginables, lo último que esperarías sería tener una mala reputación. 

La clave es enfocar tu mirada al cliente para conectar de manera genuina con sus necesidades, pues son ellos los que se alimentan de las experiencias que viven junto a la marca y los que posiblemente la recomendarán a futuros interesados. 

No necesitas fórmulas mágicas, solo abre el corazón y revela todos los valores positivos que hay en tu empresa. No mientas, no finjas, no engañes. Acoge a  tu cliente  y muéstrale el universo de posibilidades que tiene para mejorar su vida, hazlo parte de la solución, construye junto a él un mejor futuro. 

Si llegaste hasta aquí es muy probable que tengas tu cabeza cual locomotora, pensando en que alguna de estas señales hacen parte de tu situación actual. Pero no te preocupes, no estás solo; puedes escribirnos o llamarnos para que juntos evaluemos cómo podemos mejorar tu marca. A veces lo único que necesitamos es una luz de apoyo que nos permita ver mejor el camino.

Nos leemos pronto. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *